Hola. Me llamo Javier y soy el papá de Lucas.
Nací en el setenta y tres. Como diría Groucho, a una temprana edad.
En realidad tuve una infancia sencilla. Era un niño repollo, de esos que parecen remedos de hombrecitos y caen bien a los profesores, a ciertas mamás de la asociación de padres de alumnos y al fotógrafo del colegio. De esos que dan ganas de decirles, hala, majete, vete a saltar en los charcos.
Hoy puedo hacer bromillas. Entonces me parecía a mi mismo un niño con mucho juicio.

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